Libros que se imprimieron, distribuyeron o vendieron sin posibilidad de ser leídos. Libros que, por alguna razón, sobran. Los motivos pueden ser múltiples: un exceso de optimismo en su publicación, la codicia, la ingenuidad, una mala planificación, el error, la desgracia, etc. Libros que quedaron abandonados en cajas, almacenes o rincones de cualquier lugar, que permanecen cerrados, en una espera infinita, marginados o destinados a su destrucción. No importa su tamaño, ni el tipo de papel, ni las tintas o manipulados que le dan forma, tampoco los textos ni las imágenes que contienen. Solo que son libros que no han sido leídos ni, probablemente, lo serán nunca.